La recién nacida mañana se abalanzó sobre mí como una alimaña hambrienta, cegadora, inyectándome débiles impulsos de la noche muerta, impuesta en fotogramas velados, ritmos secos, ecos, humo, teclas, líneas y más líneas de todos los colores... Hacia atrás, hacia delante... Sin descanso. Dentro, fuera. Sin tregua. Más grande, más pequeño. Sobre negro, gris y blanco. Avance sin retorno. Y a mi alrededor sólo la rabia inconclusa de una luna que nuevamente me abandonó... Por miserable. En la mesa, revolotean las vomitonas de la noche como mascotas hambrientas y descuidadas. Contrarreloj vital. Filofobia consustancial. Sonrío al futuro.
:)
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